Copio como idea, como posibilidad, como…reflexión, como………….¿verdad?   (A.C-Sponville)

“Lo que hacemos en el arte, como en el pensamiento….es la verdad” (y yo añado….debería  de ser como la verdad).

El arte es un hecho específico del hombre. No es la belleza lo que marca la diferencia (¿que pintor figurativo o abstracto lo hace mejor que el cielo o el océano?).

La belleza es uno de los fines posibles del arte, pero no basta para definirlo. Si sólo el hombre es artista, no lo es fundamentalmente en tanto que artesano, ni en tanto que esteta. Una obra de arte no es solo el hermoso resultado de una actividad, ni todo resultado hermoso es una obra de arte; es necesario otra cosa, que la naturaleza no es capaz de producir sin el hombre.

¿A que me refiero? A la humanidad misma, en tanto que se interroga por el mundo y por si misma, en tanto que busca una verdad o un sentido, en tanto que cuestiona e interpreta, en tanto que es espíritu.

Si bastase con mirar, solo con mirar, todo sería más fácil, pero ¿sería entonces arte?

Los seres de la naturaleza se contentan con ser, son simples, son una sola vez, pero el hombre, que tanto que conciencia, se desdobla: es una vez, pero es para sí mismo. Por eso el hombre necesita el arte: para “exteriorizar lo que es” uy encontrar en lo que es “una especie de reflejo de sí mismo”.

“Todas las artes son como espejos en los que el hombre conoce y reconoce algo de sí mismo que antes ignoraba”.

Que nadie entre en el arte si le basta el mundo sin el hombre.

¿Y será verdad esos que dicen que…? Los grandes artistas son aquellos que combinan  soledad y universalidad, subjetividad y objetividad, espontaneidad y disciplina; y que quizás sea ese éste el verdadero milagro del arte.

Ciertamente es interesante la concepción según la cuál lo bello sería el fin del arte, y lo bello es justamente lo que hace felíz; pero no toda la belleza, ni para cualquier tipo de felicidad. La verdad también cuenta, y más: en arte sólo vale la belleza que no miente.